Lo que pasó en Río: los primeros días del Congreso Mundial de Menopausia 2026
Los datos, investigaciones y conversaciones que están cambiando la forma de entender la menopausia
Milagros Kirpach2 de octubre de 20266 min de lectura

Antes de que comenzara oficialmente el Congreso Mundial de Menopausia en Río de Janeiro, ya había algo claro: la conversación sobre menopausia está cambiando.
La ciencia está poniendo el foco no solo en los síntomas, sino también en la salud cardiovascular, ósea, metabólica, sexual, cognitiva y en la calidad de vida.
Estas son algunas de las ideas y datos que nos llevamos de los primeros días del Congreso.
Perimenopausia: ¿todavía puedo quedar embarazada?
Sí.
Durante la perimenopausia los ciclos pueden volverse irregulares, pero eso no significa que haya desaparecido la ovulación. Por eso, mientras no hayan pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, todavía puede existir posibilidad de embarazo y es importante continuar utilizando un método anticonceptivo.
¿Y hasta cuándo me cuido?
No existe una única respuesta para todas. Durante esta etapa es importante planificar con un profesional la transición entre el método anticonceptivo y, cuando corresponda, evaluar otras estrategias para el manejo de los síntomas de la menopausia.
Por ejemplo, el DIU hormonal puede ser una herramienta útil durante la perimenopausia, especialmente porque además de su función anticonceptiva puede ayudar a controlar los sangrados.
La clave: no esperar a que desaparezca la menstruación para consultar. La transición puede planificarse con un profesional teniendo en cuenta la edad, los síntomas, el método anticonceptivo y los antecedentes de cada persona.
¿Cómo queremos llegar a los 70?
Una de las ideas que más resonó en Río fue que la menopausia no debería pensarse solamente como el momento en que dejamos de menstruar y aparecen determinados síntomas.
Los sofocos y el sueño fueron protagonistas de varias de las conversaciones.
Hasta el 80% de las mujeres puede experimentar síntomas vasomotores.
Más del 60% puede experimentar alteraciones del sueño.
Y esto importa porque dormir mal o convivir durante años con síntomas que afectan nuestra vida cotidiana no es solamente una cuestión de comodidad.
En Río se presentaron nuevos trabajos que estudian justamente la relación entre síntomas vasomotores, sueño, estado de ánimo, función cognitiva, fatiga y salud cardiovascular.
Como explicó la Dra. Cecilia Caetano, médica especializada y Líder de Generación de Evidencia en Salud Femenina:
“El problema de la menopausia es un problema del sueño.”
Porque está evidenciado que dormir mal a largo plazo afecta nuestra longevidad.
En la misma línea, el Dr. Alejandro Paradas, presidente de FLASCYM, planteó la necesidad de dejar de ver la menopausia únicamente como un evento de salud reproductiva asociado a la aparición de síntomas, para empezar a entenderla como un evento con implicancias sistémicas, particularmente a nivel cardiometabólico, óseo y neurocognitivo.
La pregunta entonces cambia: no es solamente cómo atravesar la menopausia hoy, sino cómo queremos llegar a los próximos 20, 30 o 40 años.
No todo es hormonal: la innovación también avanza
Durante mucho tiempo, las opciones para tratar los sofocos estuvieron muy asociadas a las terapias hormonales. Pero hoy aparecen nuevas alternativas no hormonales.
En Río se presentan nuevos enfoques terapéuticos dirigidos a los mecanismos que participan en la regulación de la temperatura corporal, estudiados para los síntomas vasomotores moderados a severos.
Esto es especialmente relevante porque no todas las mujeres pueden o quieren utilizar terapia hormonal.
La aparición de nuevas alternativas significa algo importante: más opciones para individualizar el tratamiento.
Latinoamérica en números
Los datos que nos llevamos de Río también muestran algunos de los desafíos de nuestra región:
55% de las mujeres posmenopáusicas en Latinoamérica presenta síntomas moderados a severos, frente al 28% a nivel mundial.
42,9% de las mujeres climatéricas en Latinoamérica presenta síndrome metabólico.
31% de las mujeres en Latinoamérica presenta osteoporosis. Eso significa aproximadamente 1 de cada 3 mujeres.
56,8% de las mujeres latinoamericanas presenta disfunción sexual y/o síntomas genitourinarios asociados a la menopausia.
25% de las mujeres con síntomas menopáusicos no recibe ningún tratamiento.
Además, los síntomas vasomotores pueden durar muchos años. En algunas mujeres pueden extenderse hasta una década: la duración mediana reportada en el estudio SWAN llega a 10,1 años en mujeres negras y 8,9 años en mujeres hispanas.
También está cambiando la forma de hablar de menopausia
Hay algo más que está cambiando: la forma en que profesionales y pacientes conversan sobre menopausia y sus tratamientos.
Una investigación presentada en uno de los paneles de Río mostró que, después de la actualización de la comunicación de la FDA sobre terapia hormonal:
59,4% de los profesionales encuestados modificó su práctica clínica.
40,4% dijo dedicar más tiempo a la educación y a la toma de decisiones compartida.
53,3% cambió la forma de conversar sobre el riesgo de cáncer de mama.
La idea de fondo es importante: la decisión sobre un tratamiento debería tomarse desde información actualizada, antecedentes personales y una conversación individualizada con un profesional.
MAP Alliance: menopausia como prioridad de salud pública
También se presentó en Río la MAP Alliance (Menopause Advocacy and Policy Alliance), una alianza global que busca impulsar la menopausia como una prioridad dentro de los sistemas de salud, las políticas públicas y los lugares de trabajo.
Jane Barrett, Global Advisor on Ageing, Health and Social Policy, lo resumió así:
“Menopause is a Public Health Issue.”
Durante demasiado tiempo, la menopausia ha quedado en los márgenes de nuestros sistemas de salud y de los lugares de trabajo. No es un tema de nicho. Es una cuestión de salud pública, equidad y también un imperativo económico.
La idea es clara: si la menopausia impacta en la salud y en la vida laboral de millones de mujeres, no puede seguir siendo considerada un tema individual o privado.
La MAP Alliance busca justamente convertir la evidencia en acciones concretas, impulsando mejores sistemas de atención, políticas públicas y entornos laborales que acompañen a las mujeres durante esta etapa.
Porque la menopausia no es solamente una conversación médica.
También es una conversación de salud pública, equidad y economía.
LA PRESENCIA DE NO PAUSA EN EN EL CONGRESO INTERNACIONAL DE MENOPAUSIA EDICIÓN 20 DE LA IMS ES POSIBLE GRACIAS A BAYER
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Congreso Mundial de Menopausia?+
Es uno de los principales encuentros científicos internacionales sobre menopausia, donde especialistas de distintos países presentan investigaciones, datos y novedades sobre salud de la mujer durante esta etapa.
¿Puedo quedar embarazada durante la perimenopausia?+
Sí. Durante la perimenopausia los ciclos pueden volverse irregulares, pero todavía puede ocurrir la ovulación. Por eso, mientras no hayan pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, puede existir posibilidad de embarazo y es importante conversar con un profesional sobre anticoncepción.
¿Cuánto pueden durar los sofocos durante la menopausia?+
Los síntomas vasomotores pueden durar varios años. Los datos presentados muestran una duración mediana de hasta 10,1 años en algunas poblaciones, con diferencias según el grupo estudiado.
¿La menopausia puede afectar el sueño?+
Sí. Durante la transición menopáusica pueden aparecer alteraciones del sueño relacionadas con los cambios hormonales, los sofocos y otros síntomas. Por eso, el sueño ocupa un lugar cada vez más importante en la conversación sobre salud durante la menopausia.
¿Existen tratamientos no hormonales para los síntomas de la menopausia?+
Sí. Durante el Congreso Mundial de Menopausia se presentaron nuevas alternativas y líneas de investigación no hormonales para el tratamiento de los síntomas vasomotores, ampliando las opciones disponibles para individualizar el tratamiento.
¿La menopausia afecta solamente la salud reproductiva?+
No. La transición menopáusica también puede tener implicancias en la salud cardiovascular, ósea, metabólica, sexual, cognitiva y en la calidad de vida. Por eso, cada vez se aborda de manera más integral.